Apuntes para la presentación de Ventana al paisaje

Apuntes para la presentación pública de Patrimonio vol. 8:  Ventana al paisaje

Arq. Psj. José Juan Terrasa-Soler

Esta edición de Patrimonio que presentamos hoy públicamente contribuye a llenar un vacío grande que poco a poco hemos ido llenando en Puerto Rico – la conversación, el pensamiento y la acción sobre el paisaje nuestro.

Además de ser una publicación bellamente concebida y ejecutada, Ventana al paisaje nos brinda una mirada rara al paisaje de Puerto Rico por lo multidisciplinaria que es.  Ventana al paisaje nos permite ver el paisaje puertorriqueño desde el arte, la historia, la arqueología, la botánica – y por supuesto, desde la arquitectura paisajista, la arquitectura y el urbanismo también.  Y tiene que ser así, porque el paisaje es complejísimo y profundamente humano.  Siempre he pensado que lo primero que hizo el ser humano después de respirar fue crear paisaje.

El paisaje es eminentemente un producto cultural.  Siempre invito a mis estudiantes a hacer el experimento mental de imaginar que todos los seres humanos desaparecen súbitamente de la faz de la Tierra.  Y les pregunto, ¿queda paisaje?  La respuesta es que no.  Lo que queda son vacas, árboles, ríos, bosques, ciudades abandonadas…  Pero no queda paisaje.

Con mis estudiantes uso también un modelo de paisaje que lo visualiza como el producto del contacto de la mente humana con tres conjuntos de sistemas que interactúan constantemente entre sí:  Sistemas Naturales, Sistemas Sociales y Sistemas Edificados.  Muchos análisis del paisaje se enfocan en los sistemas naturales y los sistemas sociales solamente y dejan los sistemas edificados fuera.  Esto es un error.  Los sistemas edificados tienen su vida propia e independiente de los sistemas sociales (hasta cierto punto).  De hecho, yo uso mucho la idea del cíborg – el ser que es mitad humano y mitad robot – para hablar del paisaje.  El paisaje es un cíborg de elementos naturales y construidos (o manufacturados) que son mutuamente dependientes (en relación mutualista) y cuya interacción es mediada en parte por sistemas sociales.  Esta idea la he aplicado principalmente a la conceptualización y diseño de infraestructura verde, pero aplica igualmente al paisaje en general, sobre todo en la ciudad.  Bajo este modelo, como arquitectos paisajistas principalmente intervenimos en esas relaciones – preexistentes y de nuevo diseño – entre sistemas naturales, sociales y edificados para crear mejores ambientes humanos y mejores condiciones para que la vida silvestre prospere también.

Lo sorprendente del paisaje es que es un producto cultural que puede confeccionarse con sólo la mirada; porque el paisaje en realidad sólo existe en nuestras mentes y es principalmente un conducto de significados.  Por eso en mi experimento mental si desaparecen súbitamente todos los seres humanos de la Tierra el paisaje desaparece con ellos y ellas: porque existe en sus mentes.  Es lo mismo que eliminar los sistemas sociales de la trinidad de sistemas que mencioné anteriormente, porque los sistemas sociales son donde quedan codificados los significados que dan vida al paisaje.  Claro que estos significados adquieren diferentes matices en la mente de cada persona y van evolucionando de generación en generación, igual que el ADN.

La conservación del paisaje, por lo tanto, tiene importancia en cuanto nos permite mantener esta transmisión de experiencias y significados y permite que nuestros hijos e hijas puedan desarrollarse y vivir en un país con identidad propia, seguro de su pasado y su presente – lo que nos permite aspirar a un mejor futuro.

La Ruta Panorámica, por ejemplo, en el estudio que nos presenta en Ventana al paisaje mi querida colega Marisabel Rodríguez, no es sólo un instrumento para la recreación y la transportación sino una forma de acceder a nuevas y únicas experiencias del paisaje puertorriqueño.  En ese sentido, la Ruta Panorámica es también una forma de facilitar la creación y transmisión de significados paisajísticos a una escala mayor, conectándonos quizás con un sentido trascendente de la patria.

Ese paisaje nuestro y los significados que asociamos a él no sólo se construyen con la mirada, sino que también se codifican en los monolitos de Caguana, las pinturas de Oller, las leyendas de mi compueblano Coll y Toste y la historia de Almeyda, la poesía de Gautier, el desarrollo urbano de nuestras comunidades y hasta en las plantas que decidimos cultivar, como nos muestra bellamente este volumen número 8 de Patrimonio.

El paisaje lo construimos todos los días.  Y todos los días le asignamos significado.  Y todos los días lo transmitimos a nuestros hijos e hijas.  Y todos los días lo contemplamos y apreciamos; y por más breve que sea esa apreciación y esa contemplación lo hacemos porque también dependemos de él y no podríamos vivir sin él.  El paisaje es nuestro mapa mental de la realidad y navegamos con él nuestras vidas…

Pero también, todos los días destruimos el paisaje y lo volvemos a hacer….  ¿Qué de esos significados que encarna el paisaje para nosotros queremos conservar?  ¿Por qué?  ¿Para quién?  Ese construir y destruir el paisaje diariamente es parte de su evolución, pero tenemos que decidir qué de eso queremos conservar y transmitir a las próximas generaciones de puertorriqueños.

Conservar y mantener el paisaje conservado es difícil.  Esto es así en parte porque significa diferentes cosas para diferentes personas, como vemos en el artículo sobre Devils Tower (Wyoming) que nos presenta Ventana al paisaje.  Aquí en Puerto Rico, don Javier Blanco, a quien se dedica esta edición de la revista, nos dio un gran ejemplo de cómo hacerlo y cómo hacerlo efectivamente.

Nos queda muchísimo por hacer, por supuesto.  ¿Cómo integramos a las comunidades en la conservación del paisaje puertorriqueño?  ¿Cómo promovemos su estudio desde niveles elementales hasta el estudio multidisciplinario a nivel profesional?  ¿Cómo estimulamos el que más paisajes de Puerto Rico sean nominados al Registro Nacional de Lugares Históricos?  ¿Cómo insertamos más el tema del paisaje en los esfuerzos de conservación del patrimonio edificado?  ¿Cómo interesamos a más personas en el estudio y conservación de nuestros paisajes patrimoniales?  ¿Cómo desarrollamos en nuestros futuros arquitectos paisajistas, arquitectos y urbanistas un sentido de la importancia de todas las artes y todas las ciencias en el diseño de nuevos paisajes?  Son algunas de las muchas preguntas a las que esta edición de Patrimonio nos incita y nos estimula…

Por otro lado, sin embargo, tenemos que reconocer que hemos hecho grandes avances en los últimos años para entender, conservar y mejor diseñar nuestro paisaje.  Algunos ejemplos de esos avances que han abierto oportunidades a muchos para estudiar, conocer, intervenir adecuadamente y conservar el paisaje patrimonial puertorriqueño son:

  • Existen ahora un programa graduado y uno subgraduado en arquitectura paisajista, en la Universidad Politécnica y en la Universidad Ana G. Méndez, respectivamente. Antes de 2006 no había ningún programa académico en arquitectura paisajista en Puerto Rico.  Y me consta, porque enseño allí, que en el programa de la Politécnica se atienden específicamente temas de la historia y conservación del paisaje patrimonial puertorriqueño.
  • El Plan de Uso de Terrenos de Puerto Rico atiende específicamente el tema del paisaje, lo que es una primicia a nivel de un plan gubernamental de esa jerarquía. Podemos debatir si los mecanismos que propone son los mejores o no, pero de todas formas es un gran avance en la protección de los valores de paisaje en nuestro país.
  • En todas las disciplinas académicas y profesionales, desde el arte, hasta la historia y la arqueología, como vemos en esta revista, se nota un creciente interés sobre el tema del paisaje puertorriqueño.
  • Los esfuerzos de la Oficina Estatal de Conservación Histórica en nuestras escuelas son una gran noticia y tenemos grandes expectativas sobre sus resultados.
  • Y como mencioné anteriormente, esta edición de Patrimonio: Ventana al paisaje viene también a contribuir muchísimo en la discusión sobre nuestro paisaje.

Por estas y muchas otras razones, el panorama luce prometedor….

Gracias por la invitación a presentar este importante trabajo y que sea inspiración de muchos para seguir estudiando, diseñando y conservando el paisaje puertorriqueño.

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Estos apuntes se usaron para la presentación pública del volumen 8 de la revista PATRIMONIO, titulado “Ventana al paisaje” y dedicado al paisaje puertorriqueño.  “Ventana al paisaje” fue presentada el 1ro de noviembre de 2019 en la Casa Ramón Power y Giralt, en Viejo San Juan, Puerto Rico.  PATRIMONIO es publicada por la Oficina Estatal de Conservación Histórica de Puerto Rico.  Más información en:  https://www.oech.pr.gov/

 

 

Published by José Juan Terrasa-Soler, ASLA

JJ is a registered and CLARB Certified landscape architect, environmental scientist, and university professor living in San Juan, Puerto Rico. He is a practicing Buddhist and enjoys hiking, nature exploration, amateur astronomy, photography, and fountain pens.

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